Las sustancias psicoactivas pueden modificar la actividad cerebral de distintas maneras, dependiendo del tipo de compuesto y del mecanismo con el que interactúan con los neurotransmisores.

Estas modificaciones influyen directamente en el estado de ánimo, la percepción, la conducta y las funciones cognitivas. Comprender estos efectos es fundamental para reconocer los riesgos asociados a su consumo y las posibles alternativas terapéuticas disponibles para quienes enfrentan un trastorno por abuso de sustancias.

 

¿Cómo afectan las sustancias psicoactivas al cerebro?

Las sustancias psicoactivas afectan de distintas maneras dependiendo de la sustancia:

Estimulantes

Los estimulantes, como la cocaína o las anfetaminas, incrementan la liberación de neurotransmisores como la dopamina. Esto genera sensaciones intensas de euforia, aumento de energía y mayor activación cerebral. Estos cambios, aunque inicialmente placenteros, pueden alterar circuitos relacionados con la recompensa y la motivación.

Depresores

Sustancias como el alcohol o las benzodiacepinas disminuyen la actividad del sistema nervioso central. Su efecto se refleja en relajación, sedación y una reducción general del nivel de alerta. En dosis elevadas, estos compuestos pueden comprometer la coordinación, la memoria y otras funciones cognitivas esenciales.

Alucinógenos

Compuestos como el LSD o la psilocibina modifican la percepción, la cognición y la manera en que el cerebro procesa estímulos internos y externos. Estas sustancias pueden distorsionar la realidad, alterar los sentidos y producir experiencias perceptuales intensas, al afectar las conexiones neuronales y la comunicación entre distintas áreas cerebrales.

Efectos a largo plazo en el cerebro

El uso prolongado de sustancias psicoactivas puede producir una serie de cambios negativos en el cerebro, entre ellos:

  • Alteraciones en la estructura de las neuronas
  • Modificaciones en la química cerebral que afectan la regulación emocional
  • Deterioro de procesos como la memoria y la capacidad de aprendizaje
  • Mayor vulnerabilidad al desarrollo de trastornos psiquiátricos
  • Incremento del riesgo de dependencia o adicción, con impacto significativo en la calidad de vida

Estos efectos pueden variar según la sustancia, su frecuencia de consumo y las características individuales de cada persona, pero en todos los casos reflejan la capacidad de estas sustancias para modificar de forma profunda el funcionamiento cerebral.

 

Estimulación Magnética Transcraneal y abuso de sustancias

La Estimulación Magnética Transcraneal (EMT) se ha estudiado como una opción terapéutica en diversas patologías, incluyendo AnsiedadDepresión y el abuso de sustancias. Esta técnica cuenta con aval de la FDA en determinadas indicaciones y ha mostrado potencial beneficioso como complemento de la Psicoterapia.

En personas con consumo problemático de sustancias, la EMT puede ayudar a modular la actividad de áreas del cerebro como la corteza prefrontal, región fundamental para la toma de decisiones, el autocontrol y la regulación emocional. Además, puede favorecer la neuroplasticidad, apoyando la recuperación de funciones alteradas por el consumo prolongado.

La EMT no sustituye los abordajes terapéuticos convencionales, pero puede funcionar como una herramienta complementaria para fortalecer el proceso de tratamiento, especialmente en pacientes que buscan alternativas adicionales para mejorar su recuperación.

 

Escrito por:Psic. María de Jesús Gutiérrez TéllezPsicóloga en Benito Juárez