En las últimas décadas, las formas de relacionarse afectiva y sexualmente han experimentado cambios importantes. Cada vez más personas cuestionan el modelo tradicional de pareja monógama y exploran alternativas basadas en la libertad, la comunicación y el consentimiento. Entre estas alternativas, las relaciones abiertas y el poliamor son dos de las más conocidas, aunque con frecuencia se confunden. Comprender sus diferencias permite tomar decisiones más conscientes sobre la forma en que deseamos vincularnos.
Origen y evolución de las relaciones no monogámicas
El poliamor no puede atribuirse a una sola persona ni a un año específico, ya que es un concepto que ha evolucionado con el tiempo. Sin embargo, comenzó a ganar popularidad a partir de la década de 1990, especialmente en Estados Unidos, con la aparición de comunidades, grupos de apoyo y literatura que promovían relaciones amorosas múltiples basadas en la honestidad y el consentimiento. Desde entonces, el poliamor se ha expandido a distintos contextos culturales y sociales a nivel mundial.
Por su parte, el término relación abierta se popularizó hacia finales del siglo XX. Aunque las relaciones no monogámicas han existido a lo largo de la historia, el concepto moderno de relación abierta tomó fuerza durante las décadas de 1970 y 1980, en el contexto de la liberación sexual. Con el paso del tiempo, esta forma de relación se integró en la cultura popular y hoy es una opción cada vez más visible y socialmente aceptada.

¿Qué son las relaciones abiertas?
Las relaciones abiertas son acuerdos entre dos personas que mantienen una relación principal, pero permiten tener encuentros sexuales o románticos con otras personas. La característica central de este tipo de vínculo es que la pareja principal sigue siendo el eje de la relación, mientras que las experiencias externas suelen enfocarse más en la libertad sexual que en el establecimiento de vínculos emocionales profundos.
Este modelo requiere acuerdos claros, límites definidos y una comunicación constante para evitar conflictos, celos o malentendidos. Cada pareja establece sus propias reglas, que pueden variar ampliamente según las necesidades y valores de quienes la conforman.
¿Qué es el poliamor?
El poliamor, en cambio, implica la posibilidad de mantener múltiples relaciones amorosas simultáneamente, con el consentimiento, conocimiento y acuerdo de todas las personas involucradas. A diferencia de las relaciones abiertas, el poliamor no se limita al ámbito sexual, sino que incluye vínculos emocionales, afectivos y románticos profundos.
Uno de los principios fundamentales del poliamor es la honestidad, junto con una comunicación abierta y continua. Todas las personas deben estar informadas y de acuerdo con la dinámica relacional, lo que implica un alto grado de responsabilidad emocional, autoconocimiento y manejo de las emociones.
Principales diferencias entre relaciones abiertas y poliamor
Aunque ambos modelos forman parte de la no monogamia consensuada, existen diferencias clave:
- Las relaciones abiertas suelen centrarse en la libertad sexual fuera de la pareja principal.
- El poliamor abarca múltiples vínculos amorosos y emocionales.
- En el poliamor no necesariamente existe una jerarquía, mientras que en muchas relaciones abiertas sí hay una pareja principal.
- Ambos modelos requieren comunicación, pero el poliamor demanda una gestión emocional más compleja.
Tendencias actuales y datos relevantes
Según un estudio realizado en 2025, aproximadamente el 54 % de los mexicanos ha participado en algún tipo de relación no monogámica. Dentro de estas, las más frecuentes son la infidelidad (33 %), las relaciones abiertas (26 %) y el poliamor (8 %).
El poliamor es más común entre personas jóvenes, especialmente entre los 20 y 40 años, etapa en la que suele existir mayor apertura para cuestionar modelos tradicionales de pareja. No obstante, también hay personas mayores que adoptan estas formas de relación, aunque en menor proporción.
Países como Estados Unidos, Canadá, Países Bajos, Alemania, España y México muestran una tendencia creciente hacia el poliamor y las relaciones abiertas, particularmente entre las generaciones más jóvenes, reflejando un cambio cultural en la manera de entender el amor, la sexualidad y el compromiso.
